Nuestras manos se juntaron en el silencio.
No dijiste nada.
No dijimos nada.
Tus ojos se cerraron y en ese preciso instante imaginé nuestra vida asar.
¿Qué quieres?
¿Qué quiero?
Lo mismo. Ambos.
Pero tienes miedo, y en parte yo también.
Te conozco.
Que quede claro que sé lo que quieres.
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